Le encontramos marihuana a nuestro hijo.

 

Una forma de llamar la atención

Por Dr. Mario A. Kameniecki (*)

 "Le encontramos marihuana". La frase es de uso corriente en estos tiempos, y lo más habitual es que la refieran los padres de un adolescente. Vamos a plantear las reacciones más típicas que este hallazgo provoca en ellos. Lo primero que les ocurre es que se asustan y se angustian; no suelen saber qué hacer, el temor los invade y se sumen en un estado de impotencia. La pregunta que surge regularmente es ¿en qué fallamos con nuestro hijo para que consuma drogas?, rápidamente conectada con sentimientos de culpa que retroalimentan la sensación de impotencia.

Otra de las reacciones habituales es buscar algún otro culpable: "es imposible que a mi hijo le suceda esto", -primera parte del enunciado- , "seguramente se trata de alguno de sus compañeros del colegio que lo incitó a consumir drogas y nuestro pobre hijo cayó en la adicción" -el viejo mito de la manzana podrida que corrompe a las demás-. Otro de los razonamientos que realizan los padres es el que se conoce como "el fantasma del hijo adicto perdido irremediablemente para su familia y para la sociedad", en suma un delincuente.

Además, el tema de las drogas aparece como un campo ignorado para la mayoría de padres y madres de adolescentes. Los mensajes de los medios de comunicación, las más de las veces suelen atemorizar más que informar, aturdir en lugar de brindar claridad. Posiblemente muchos padres se encuentren reflejados en lo que precede, como seguramente otros no, pero estas reacciones forman parte de nuestra experiencia recogida en numerosas entrevistas mantenidas con padres que nos consultan.

El gran interrogante

Entonces la pregunta que se impone es ¿qué pueden hacer los padres ante esta situación? Intentaré aclarar un poco el panorama y sugerir algunas orientaciones.

Hoy la marihuana forma parte de la cultura adolescente como vínculo social entre pares y también como rito de iniciación. Las drogas forman parte de la llamada sociedad de consumo en esta época que nos toca vivir, y resulta muy fácil conseguirla (disponibilidad en el mercado). Nos guste o no, se trata de nuestra realidad.

No obstante, la relación que una persona puede mantener con las drogas no es uniforme; en la gran mayoría de los casos los jóvenes prueban la marihuana, experimentan, y la dejan, es decir: no se quedan "pegados". Muchos, habiendo comenzado a experimentar, continúan consumiendo periódicamente, en algunas ocasiones, pero tampoco quedan "pegados", es decir que la relación que mantienen con el consumo de marihuana no es importante ni excluyente. Regularmente sostienen sus actividades y responsabilidades. En estos dos grupos lo más común es que terminen abandonando la droga.

Existe un tercer grupo de jóvenes que se iniciaron experimentando, y progresivamente aumentaron el consumo hasta hacerlo cotidiano manifestando además problemas escolares, familiares, sociales, entre otros. Solamente en este caso podemos hablar de drogadependencia o drogadicción.

En mi opinión, sólo en esta situación los padres deben consultar con un profesional con experiencia específica en el tema. Pero es en relación a los dos primeros grupos dónde es necesaria alguna orientación.

Si le encontramos marihuana a nuestro hijo, en primer lugar es necesario que no dejarse abatir por la impotencia y la culpa; hablar con él, preguntarle qué le sucede, (no es un requisito ser "especialistas en drogas" para hablarle). Muchas veces el consumo de marihuana y el consecuente hallazgo son llamadas de atención y formas de pedir ayuda dirigidas de esa manera a los padres.

Respondamos al pedido. No existen recetas sobre cómo hacerlo ni tampoco de cómo ser padres. Si no nos sentimos capaces de hacerlo no dudemos en pedir ayuda a un profesional, pero para posibilitar un diálogo, no para rotularlo como adicto. Es importante tener presente que "le encontramos marihuana" no es equivalente a "es un drogadicto".

(*) Dr. Mario A. Kameniecki, Docente Regular Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente Responsable Posgrado en Drogadependencias, UBA.